
Iba en un autobús urbano en hora punta. El iba detrás de mi sujetándose a la barra de arriba. En un frenazo, mi cuerpo pegó contra el de él y me sujetó por la cintura, me dijo si estaba bien y sentí en mi cuello como él olia mi perfume. Me rodeaba un cuerpo musculado y sentí en mi culo su sexo apretado por sus vaqueros. Llegó mi parada y me bajé, y él hizo lo mismo. Caminando por la calle sentí su presencia detrás de mí, me paré y entonces se acercó a mi oído y me dijo...desprendes una sensualidad extrema, nadie en un simple roce había conseguido despertar mis deseos como tu, que tienes tu que no tengan otras?...me giré y lo miré con pasión. Te invito a un café...acepto dije. Entramos en una cafetería y nos pusimos ha hablar. Le dije que tenía que ir al baño y lo invité a venir. Sorprendido mirándome unos instantes se levantó y me acompañó. Allí me quitó la blusa que cayó rozando mi piel, quedó mirando mis pechos, los cogió con su manos, acariciándolos, metiéndolos en su boca, jugando con su lengua. Se arrodilló frente a mi, me desabrochó mis vaqueros, bajó la cremallera y se paró a oler mi perfume de mujer. Me los quitó con suavidad y me dejó puesto mi tanga transparente que dejaba ver mi sexo depilado. Con sus dedos lo apartó y me lo besó. Me dio la vuelta y con lentitud me quitó el tanga, me separó las piernas y se quedó mirando mi sexo. Yo estaba nerviosa porque no veía lo que hacía, yo estaba completamente abierta y con mi culo en su cara, de repente sentí sus dedos jugando con mi sexo. Al primer roce sentí como me mojaba, y rápidamente sentí el calor de su lengua para no dejar escapar ni una gota de aquel elixir. Me estaba volviendo loca. Ya no paró, empezó a lamerme de arriba abajo con lentitud, profundidad con mucho calor. Yo jadeaba, estaba trastornada por aquel placer prolongado...sacó su cara y metió su dedo y después el otro. A mi me entraba todo porque estaba dilatada y mojada al máximo, empezó a meter y sacar sus dedos, los sacó repentinamente y volví a tener su lengua en mi clítoris pero esta vez sin compasión....movía su lengua frenéticamente y mi cabeza aturdida solo me decía que era muy hembra con necesidad de ser cabalgada...él no paraba y aquello hizo que llegara mi orgasmo con mucha brutalidad, eché mi cabeza hacia atrás y no paraba de gritar. Cuando terminé, me cogió a horcajadas sobre su cintura y me colocó sobre la meseta del lavabo. Se desvistió entero y tenía su polla a punto de estallarle, enorme, dura. Se la cogí con mis manos, estaba mojada y empecé mis caricias frenéticas sobre ella, entonces él me cogió mis caderas y me la metió sin piedad. Ahora ya no era tranquilo, ni suave solo salvaje...me miraba a los ojos mientras me follaba a lo bestia, me metía su lengua en mi boca, gemía, tenía una fuerza impresionante...agarré su culo, lo apretaba contra mí..... mis pechos se movían al ritmo de sus penetraciones...... enloquecíamos.... llegaba su orgasmo y el mio. Nuestras bocas recogieron la pasión desatada de nuestros cuerpos. Nunca había hecho ésto, nunca me habían dado tanto placer Medea, no me apartes de ti me dijo. Desconocidos y amantes eternos en un solo día.