martes, 2 de febrero de 2010

CRUCE DE CAMINOS -Final-

21 de Junio de 2009 (solsticio de verano)
8:00 AM

Después de tomar un café y hacer unas llamadas a mis amigas, me encaminé de nuevo al albergue.
Sonreí al grupo, les comenté si estaban preparados para el sabbat de la noche… respondieron con un SI muy ilusionado y malicioso. Les dije que todos, absolutamente todos deberían de levar en sus mochilas una botella de vino y algo para cenar.
Decidieron esa mañana recorrer el pueblo, comprar y charlar con los aldeanos del lugar. Martín se acercó a mí… parecía otro… era como si estuviera embrujándose de todo lo que estaba viviendo.
Me fijé que una de las chicas del grupo que iba con él no le perdía vista y se transformaba su cara cada vez que nos veía juntos. Al fin y al cabo, ellos vinieron juntos y ellos seguirían el Camino juntos…yo no.
Intenté en ese momento ser cauta y le di un beso a Martín despidiéndome de él hasta la hora de emprender el camino a la fuente del sabbat.

Esa mañana madrugué más que mis compañeros, algo me perturbaba, y no hacía falta que pensara mucho en lo que era. Será verdad? si es cierto lo que pienso... ella es... no, imposible!! Pero me llamó por ese nombre, dijo que le recordaba a Jasón. Los chicos bajaron a desayunar y me uní a ellos, y entonces volvió a irrumpir en mis pensamientos manifestándose con esas curvas lujuriosas... Ellos boquiabiertos con ganas de mordisquear esos pezones marcados por el frío del rocío, ellas celosas y frunciendo los ceños al ver la de babas que podría recogerse del suelo. Parecía irreal, como si yo estuviera en otro plano viendo todo aquello y nada fuera conmigo, y sin embargo, si sólo alguno supiera que le metí mi carne hasta el fondo se su cuerpo, que se estremeció con cada empujón que le daba, nada sería tan divertido como hasta ahora.
Fuimos a pasear al pueblo, Medea quiso acompañarnos y por supuesto no me negué. Aunque esta chica me perturbaba incluso en la vigilia, no puedo negar que me dejaría llevar y accedería a ser su esclavo en cualquier momento. Me convertí sin quererlo en la envidia del grupo y a la vez en el más deseado. Laura miraba recelosa continuamente sorteando hombros cabezas, controlando en cada momento si Medea seguía a mi lado. Molesto, pero hasta divertido, si nunca quise nada con ella, no sé qué espera con semejante jaca que se me ha cruzado por el camino. Ya pueden tomar nota, sólo en la actitud, uno se puede percatar de la madurez de una chica.
Llegó la hora, Medea se despidió con un dulce beso, entrecortado, acercó sus labios a la comisura de los míos, como una equivocación con la boca entreabierta se posó sobre mi, cerrándola suave y lentamente., ante los ojos desorbitados de los mendrugos que me acompañan, qué descaro... a ver si espabilan esta noche de una puta vez.
Una vez más esa mujer hizo que me erizara, y no sólo los pelos, menos mal que hoy llevaba ropa interior.
Aún no se había ido y ya la echaba de menos, maldita sea, ¿Cómo es posible? ¿Cómo se puede desear tanto a alguien con quien sólo has compartido unos momentos de sexo? Es lo que me decía para quitarme de la cabeza a esta loba con piel de cordero, un cordero a quien cuidaría celosamente para obtener la mejor lana, y que un día sacrificaría su vida para servirme de sustento. Ah, Medea!! si supieses todo lo que he hecho para llegar hasta ti, aún no lo sabes, pero te he buscado, he removido cielo y tierra, he invocado a las fuerzas del Universo, y cuando todo fluía como rigen sus leyes, apareces, como un Gran Maestro, ni demasiado tarde, ni demasiado temprano, simplemente cuando debía aparecer.

7:00 PM


Hacía una tarde calurosa… esta noche llegaba el verano.
Cinco amigas y yo fuimos al albergue a buscar al grupo.
Les presento a mis amigas. Ellas ya habían estado en otro sabbat que se había hecho hacía tiempo. Mmmmm… aún tiene mi alma sabor de aquel encuentro...El grupo estaba nervioso, sobre todo los chicos, ellas más recelosas, sobre todo cuando vieron llegar a mis amigas, lo que les faltaba, con semejantes cuerpos a ver quién mojaba esta noche. Les hacía falta una aventura como ésta, dejarse llevar y permitirse ciertas actitudes que en el frío de la ciudad no se lanzaron nunca a vivir.
Emprendimos la marcha. La fuente estaba a media hora caminando. Todos con nuestra mochilas.
La marcha fue muy amena con mis amigas. Recordando viejas andanzas y riéndonos todos de lo ignorantes que pudimos llegar a ser.
Martín siempre pegadito a mi, con mirada melosa y receloso de que mis ojos miraran otro cuerpo que no fuera el de él. Eso me gustaba.
Llegamos por fin. Un lugar lleno de encanto y de magia.
La mayoría no se percataba de la poderosa energía que allí había. Solamente nosotras, Martín y alguno más del grupo lo notó. Sus caras se transformaron.
Encendimos un gran hoguera dentro de un círculo de piedras. Estuvimos admirando los alrededores, comentando leyendas de aquel lugar, observaciones y preguntas del grupo… aquello nos dio hambre. Cada uno compartía lo que llevaba. Era como una gran cena en el campo.
Yo era la anfitriona y como tal estaba ocupándome de que la gente se relajara, lo pasara bien, comieran y bebieran. Que no hubiera nadie sin participar.
Empezaba a oscurecer. Nuestros rostros se empezaban a iluminar por las llamas.
Martín no estaba de buen humor, lo notaba, y todo era debido a que yo estaba preocupada de todo el grupo sin volcarme en nadie en particular… al menos de momento.

Estaba nervioso, sabía que podía ser peligroso, Medea es una loba en piel de cordero, pero la deseaba tanto y sabía que todo comenzaría y acabaría esa noche, que pasara lo que pasara sería suyo, no pondría ningún tipo de resistencia. Medea, en mis sueños te amaba dulcemente, te besaba incesante, te hacía mía y tú me hacías tuyo, éramos una sola carne en comunión. Pero esos sueños, nunca fueron realmente sueños. Ambos éramos Maestros en el arte de ensoñar, lo vi claramente en el lecho del albergue, no sólo te hice mía en mi sueño, tú estabas ahí conmigo, tengo la prueba.
Pensamientos, cavilaciones, pasión, sexo, lujuria, todo me pasaba por la cabeza sin querer remediarlo. Hoy estaba resplandeciente, brillaba con cada paso que daba, con cada contoneo de cadera, no podía dejar de mirarla, lo sabe, sabe que la deseo para mi esta noche, y sabe que seré suyo y que no me opondré a sus órdenes. Y ella sabe que se entregará a mi y una vez más la dualidad se convertirá en la unidad, nuestros cuerpos serán el avatar del todo, de la Causa Primera. La Fuente, origen del todo y de la nada, aquí es donde celebraremos el Randaghâdh.
En el claro había un roble, precioso, cuyas ramas cubrían todo aquél mágico lugar. Indescriptible, indómito, salvaje, virgen, y aún así hace falta vivirlo para sentirlo. Medea me miraba lujuriosa y ardiente de pasión, yo sólo deseaba penetrarla una vez más, acariciar su tersa piel, que me poseyera y retenerla con mi gancho para que no deseara aquella noche a nadie más. Comenzamos a beber el vino que llevábamos en las mochilas, yo llevaba además muérdago y una rosa roja que debía entregar a quien hiciera mía. Antes de partir hice mi trabajo, los ritos de inspiración para comunicarme con los espíritus del bosque, y ahora antes de comenzar sólo me faltaba hacer la lectura de los círculos de piedra. Pero este sabbat era idea de Medea, así que me retiré un poco y me apresuré en mis tareas. Todo comenzó de repente. Las desconocidas se apartaron jalonosas y se apresuraron en su regreso, ataviadas de una sutil túnica que dejaba entrever todas sus curvas a contraluz. La energía comenzó a circular como mandan los cánones universales, todo fluía como debía ser, el vino brotaba de las botellas incesante marcando ropas, pieles y cabellos, al fuego se hacía notar cada vez más, risas, carcajadas, desinhibición... Todo era conforme, el Triunfo de la Luz frente a las Tinieblas, el Solsticio de Verano.

Necesitaba que allí ardieran con el fuego diferencias, rencores, tabús… Necesitaba que la gente se liberara de todo eso y dejara su alma a merced del Amor y la Pasión.
El Dios Baco y las risas fueron mis aliadas. No estaban borrachos, solamente en ese punto desinhibido en el que todo se ve de otro color. Las risas subían de tono. Algunos empezaban a estar sumamente cariñosos..
Las chicas y yo nos miramos. Nos fuimos a vestir para la ocasión. Nos pusimos solamente una túnica blanca bastante transparente que dejaba ver nuestros cuerpos desnudos al contraluz del fuego. En nuestras manos llevábamos unos collares hechos de flores por nosotras que colocamos en sus cuellos y junto con una gotas de mi esencia. Su olor desataba la Lujuria que cada uno llevaba en su interior.
Mis chicas y yo comenzamos a bailar y cantar alrededor de la hoguera.
Todos reían, palmeaban nuestra danza, silvaban a nuestros cuerpos de hembras… lo que ellos no sabían era que la canción era un mantra que alejaría por completo su ego, dejando fluir la Pasión.
Mientras danzábamos me fijé que las chicas empezaban a dejarse acariciar por ellos. Martín hechizado por mi..
Había 2 o 3 chicos más que chicas, así que tendrían que acoplarse.

Nosotros superábamos a las chicas, así que habría quien debería compartir si quería unirse, o quedarse fuera y no consagrase ante el fuego sagrado. Por lo que podía ver, creo que nadie deseaba irse, y todos lucharían por ser el macho dominante ante su hembra para no tener nada que compartir. Pero las parejas no las decidíamos nosotros.

Di una orden con la mirada a mis chicas. Nos colocamos delante del hombre que iba a ser nuestro esa noche, en mi caso Martín (se que él era Jasón…el único amor de mi vida), y delante de ellos dejamos caer nuestras túnicas a sus pies, dejando toda nuestra desnudez para sus ojos.
Salimos a seguir la danza, ahora ya completamente desnudas… nos hervía la sangre, nuestros sexos estaban empapados, nuestros pezones erectos, nuestros ojos lujuriosos… Ardíamos como esas llamas.
Los chicos, por sus caras, estaban con ganas de hacer suyas a sus hembras. Alguna de las chicas se habían unido a bailar con nosotras ya desnudas. Las demás, fuimos una a una sacándolas a bailar vestidas….Con la lujuria que se podía respirar, se dejaban besar y toquetear por nosotras, las brujas, hasta que las dejamos a todas denudas…
Algunos de los chicos estaban ya casi desnudos, enfurecidos, calientes como antorchas, con hambre…mucha hambre de sexo.
Algunas de las chicas no querían bailar mas y se fueron directamente a comer…a devorar a su macho cabrio. A las más perezosas, le ayudamos nosotras a decidirse.
Fui a por la chica que no paraba de mirar a Martín...lo deseaba tanto..la agarré de la mano y la llevé donde estaba él. Martín me dijo un No con la cabeza, yo le ordené Sí. Estaba receloso y no quería, así que miré a una de mis chicas que vino a mi llamada. Ella y yo besamos a Martín y a la amiga… hicimos que se besaran ellos, que se acari
ciaran, que se metieran mano…a Martín lo desnudamos entre las tres…
Mientras Martín era besado por ellas dos, yo comencé a mamar su sexo durante un breve momento…y mi amiga y yo nos fuimos a la hoguera a seguir bailando. Quedó solo con su amiga. Ella estaba caliente e intentaba encender aún mas a Martín… El sin embargo aceptada sus besos y sus caricias, pero sus ojos estaban clavados en mi. Me pedía ayuda con la mirada. Quería follar… Sí, pero quería clavármela a mi.
La visión era increíble. Un grupo de amigos, en el que yo había percibido malas vibraciones, estaban revolcándose desnudos por la hierba, otros apoyados en los árboles ancestrales, lascivos, compartiendo sexos, comiendo fluidos, gemidos e incluso aullidos que eran correspondidos en la lejanía por los auténticos lobos.

Ahí estaba yo sentado, observando la belleza del momento, intentando que las babas continuas no estropearan el suelo donde mi musa, Medea, estaba bailando. Me miraba con deseo, tenía a 6 hembras desnudas frente a mi, cada una bailaba a su macho, pero Medea, ella acaparaba toda mi atención, era única, su contoneo, sus curvas, sus movimientos serpenteantes, se acariciaba de arriba a abajo con la yema de los dedos marcando el contorno de sus pechos, su cintura, su trasero... se llevó un dedo a la boca mordiendo sutilmente la puntita, como si su timidez le impidiera desearme como antaño. Mi pene estaba a punto de reventar la botonera de mis bermudas. Medea se apartó, corriendo con la punta de sus pies se acercó a Laura y la trajo hasta mi.lado ¿Por qué ella? Sabe perfectamente que no la deseo, pero prometí ser su esclavo, y ese era su deseo, consintiendo en que me la follara.
Medea y una de sus amigas se acercaron a nosotros y comenzaron a besarnos, yo estaba excitadísimo, Laura no entendía nada, pero el vino y la magia de la noche pudieron con su eterna represión, le susurré al oído "déjate llevar, y verás la luz". A Laura le gustaba escucharme cuando hablaba de esoterismo, y así lo hizo, y una vez su líbido salió de su interno pude ver en sus ojos la lujuria y el deseo que debía existir sin prejuicios de morales preconcebidas, me acerqué a ella, le acaricié su rostro, sonreí y le dije "ahí estás, este es el espíritu del bosque, enlaza con él para poder materializar todo lo que sientes", me acerqué lentamente y la besé.

Vosotros lo veréis como una gran bacanal, pero yo veo algo más, veo como las almas pueden llegar a olvidar rencores y tabús impuestos si se le sabe canalizar la energía.
Solamente quedaba yo bailando y me dirijí a Martín. Cogí de la mano a la niña y la llevé a otro chico que estaba también solo. Ella se negaba y le dije: “Esta noche Martín es mio y solamente mio, mañana os vais y ya será tuyo… al menos su cuerpo”.
Martín estaba sentado, desnudo, con un rabo como el del incubo y mi colgante……… en su cuello, ¿qué hacía con él? Se me caería en el albergue, o ese sueño... ¿fue sueño?.

Medea vio el colgante y sonrió a la vez que estaba aturdida, pero pronto volvió al asunto que tenía entre manos, mi verga!!, para así hacerse notar y darme a entender que era suyo, que mi polla le pertenecía sólo a ella esa noche, y ciegamente confié en eso.

Yo desnuda de pie frente a él. Su cabeza quedaba a la altura de mi sexo... me abrí un poco de piernas, cogí su cabeza por sus cabellos rizados y la acerqué a mis labios para que oliera a su hembra, a la hembra que tanto deseaba y que iba a ser solamente suya. Creí que solo iba a usar su nariz para oler, pero sacó su endiablada lengua y me dio dos lamidas que casi me hacen caer al suelo… ufffffff… quería más… mássss!!!... mis manos apretaban su cabeza a mi coño y él no dejaba de comerlo.

Dulce, suave, jugoso, rasurado... así disponía Medea aquello que me volvía loco, impregnado de su perfume y comiendo aquél manjar, me sentía como antaño, bebiendo la hydromiel que las amazonas me prepararon en uno de mis viajes. Mi lengua se paseaba de arriba a abajo sin detenerse salvo en aquél punto que la hacía estremecer cada vez que presionaba sin pudor, agarrándome con fiereza y clavando sus uñas en mi piel, eso me gustaba, esas marcas en mi pecho perdurarán hasta la eternidad, y cuando deje de sentir esas uñas sabré que la he perdido para siempre.

Cómelo es tuyo… dame placer… eres mío. Sigue… quiero que mi primer orgasmo lo reciba tu boca. Allí depié, temblando de placer, con sus manos en mi culo y su boca en mi coño, lamiendo y succionando como si el mañana no existiese… así mi amor, así… todo para ti…

Comía sin parar, lamía y absorbía su esencia, creí que sería al revés, que ella me quería para sí en un primer momento, que me robaría mi alma, mi semilla, pero no, quería demostrarme que fuera como fuese ella me pertenecía en ese momento, entre el aquí y el ahora, y después sería el turno en que yo me entregara totalmente a sus pasiones, y le ofreciera más que mi alma, lo más íntimo que un hombre puede entregar a una mujer, una lágrima. Una suave brisa nos envolvió refrescando la ardiente pasión que brotaba por nuestros poros, sus pezones erectos se estremecieron encogiéndose y poniéndose duros. Medea... hasta el silbar de tu nombre me produce escalofríos.

Y llegó mi orgasmo… mis aullidos… y el fuego de la hoguera se avivó sin más, cogiendo formas humanas del pasado… veían morir en placer a su Diosa Medea.

Como en pentecostés unas lenguas de fuego nos rodearon, y por un momento pareció que cada uno de nosotros hablaba en idiomas extraños, desconocidos por nosotros mismos... una simple ilusión? Medea estaba fuera de sí, exahusta, consumida en un momento desacelerado de placer, como si de un trance se tratara se agitaba con sus caderas sobre mi boca, mientras sus manos seguían dibujando sangre en mi pecho.

Caí de rodillas encima de él. Ahora era mi boca la que estaba a la altura de la suya.
Coloqué mi mano sobre mi colgante en su cuello (colgante que él me regaló cuando me juró amor eterno) mientras besaba sus labios.
Iba a montarlo en esa postura, pero entonces él se giró y me puso a cuatro patas con la cabeza apoyada en la hierba.
Comenzó a comer y lubricar con saliba mi culo…metiendo sus dedos para dilatarlo y cuando estaba listo, no se puso de rodillas para penetrarme…se puso depié con las piernas abiertas y semiflexionadas sobre mis caderas, agarro con su mano su polla dura y grande y la metió con suavidad en mi culo entre mis gemidos de dolor y placer.
Al principio iba suave, pero luego era un salvaje, me sujetaba las caderas con las manos para soportar sus embestidas. Se paró, me tumbó boca-abajo sin sacarla de mi culo y en esa posición siguió follándome a su antojo. Su cuerpo totalmente tumbado sobre mi no me dejaba moverme. Estaba al punto del orgasmo, la locura y el desfallecimiento. Yo no paraba de gemir y él metía sus dedos en mi boca para que los chupara y mientras él follaba mi culo como un loco y se imaginaba a la vez que sus dedos en mi boca eran su polla, yo me corría como una auténtica posesa y él arqueaba su espalda en su orgasmo diciendo mi nombre.
Absolutamente nadie pudo hacer oidos sordos de aquella manera brutal de poseer a una hembra. Por las miradas creo que pensaban que Martín era otro tipo de hombre, pero volvieron a lo suyo y allí nadie comentó nada mas.

Abrió los ojos y la vi, sin lugar a dudas, era ella, Medea, y el colgante regresó a mi sólo para mostrarme el camino de aquella a quien una vez juré amor eterno, y quien prometió esperarme errante en la morada de los vivos hasta mi regreso. Y he aquí, dos almas unidas por la causalidad en busca de la luz, y esta noche, junto al fuego sagrado, gritarían al universo y se jurarían una vez más amor eterno.
Tras su orgasmo nos fundimos en un beso que hizo que el tiempo no tuviese principio ni fin, el fuego ya no chispeaba, las risas se acallaron, la quietud del lugar, el sonido ensordecedor de la noche convirtió ese beso en alguna más que una promesa o juramento, y el simple deseo de tener sexo por la lujuria se fue convirtiendo poco a poco en pasión desenfrenada. Sólos Medea y yo frente a los elementos, sílfides, duendes, ondinas y salamandras, aparecieron a nuestro alrededor protegiéndonos de todo lo ajeno a nuestra preperción, indicándome que había llegado el momento de hacer entrega de los presentes. Me puse de pie, desnudo con mi miembro en escuadra, con el muérdago bendito en mi mano derecha y lo lancé para que ardiera en el sacro círculo. Regresé con mi dueña y señora, postrándome a sus pies con la rodilla derecha clavada en el suelo, mostrándole tal y como soy, sin engaños, y le ofrecí una rosa roja, cortada justo en el ocaso del día más largo del año. Su decisión o no de tomarla dependería únicamente de su corazón. Y yo sólo podía esperar una respuesta.

Se la daré....pero solo a él.

14 comentarios:

pefipresa dijo...

No se que decirte que no sepas ya,,,un relato muy completo lleno de pasion,,, un excitante placer leer tus historias,,, un beso.

Diego (siempre con su Mariana) dijo...

Hola,
escribí un artículo sobre tu blog en www.laletraerotica.com, y tomé un fragmento de este texto y un screen shot de "Pasiones de Medea" Espero que te agrade, pero si tienes cualquier incoveniente, no dudes en hacérmelo saber.
Saludos y besos

Julia - Tu isla encantada dijo...

Ufffff....¡Qué calooor!
Menudas ganas dan de poder hacer un akelarre así.
Pero no seas mala y dinos cuál será tu respuesta :P)

Sencillamente precioso. Mantenéis la intriga y la pasión en todo momento. Espero que inventéis más relatos, pues ha sido todo un placer leeros.

Mil besitos para los dos...

Hirviente dijo...

Ya veo que sabes calentar a los hombres, compañera. Hasta yo estoy mojadita. Sigue así. Un beso.

AMOR dijo...

UFFFFFFFFFFFFFF!!!!!!!!;UFFFFFFFFFFFF!!!!!!!!;UFFFFFFFFFFFFFFFFFF!11, he cogido aliento y ahora te puedo comentar.
Tengo un problema de arritmias por el cual no lo he podido leer de un solo tiron.
Jo, solo puedo decir que me he dado mas de una ducha y que aun asi no se me quita este fuego que me quema por dentro.
EXCELENTE!!!!
Una pena que sea el final, aunque mi corazon necesita un descanso.
Eres pura seduccion espero que te sepan ofrecer aquello que tu si que sabes dar, MUCHO PLACER.
Besazos al rojo vivo

© MEDEA dijo...

pefipresa/ aunque ya se que te encantan...siempre me gusta que me lo digas. TQM

© MEDEA dijo...

DIEGO/ hoy cuando he entrado me he quedado sin palabras. Para mi es todo un honor que alguien como Tu se haya fijado en Mi. Te doy las gracias y te sigo. UN BESAZO

© MEDEA dijo...

JULIA/mil gracias en nombre de los dos. Me alegro de que hayas tenido el valor de leertelo entero...jajaja.
GRACIAS MI NIÑA GUAPA.

© MEDEA dijo...

HIRVIENTE/ Es necesario el calor que provocamos no crees? es natural, sano y no lleva contraindicaciones..jajaja.
UN BESAZO Y GRACIAS POR VENIR

© MEDEA dijo...

AMOR/ hacemos el camino de Santiago juntas?..jajaja
El pobre Santiago se levantaba y nos daba jarabe de palo..jajaja.
Besote guapa...

Néctar dijo...

Reitero mi profunda admiración por ambas manos.
El relato se forma de las ambigüedades y de la magia de los personajes.
Sexo Tranta, creo recordar esto, uno de los mayores placeres de la sensualidad y el erotismo.

Néctares

Julia - Tu isla encantada dijo...

¿Cómo no leerlo entero si no podía parar?
¿Y tu respuesta?... :D

Mil besitos brujilla,

Martin dijo...

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Silencio que invita a la reflexión...

SUPERCHIKA dijo...

hace calor?
o es tu relato el que
pone a una a sudar...

ufff!
tremenda cordera...
en la loba que se
convirtio!!!


Saludos preciosa diosa!