
Estaba con mis amigas tomando una copa y rato de risas en una terraza de verano cuando apareció él con su moto. La moto divina y el arrebatador. Llegó a nuestra mesa, me cogió de la mano y sin mediar palabra me subió a su moto y me llevó a un lugar desde donde se divisaban las luces de la ciudad y el firmamento entero. Aquel lugar me hacía soñar y me embrujaba la situación….la noche, el ruido de la naturaleza y él.
Me senté delante de él a horcajadas sobre sus caderas. Nos mirábamos y él se lanzó a mi boca entreabierta que lo deseaba. Mientras nuestras lenguas jugaban, íbamos quitándonos la ropa. Nuestros ojos recorrían nuestros cuerpos y aumentaba el deseo.
Su moto quedó impregnada de mi humedad. Su sexo pedía ser poseído.
Lamía mi cuello, chupaba mis pezones erectos…yo agarraba su sexo y lo masturbaba. Me tumbó sobre el manillar, y mientras mi cabeza miraba las estrellas, él con su lengua, conseguí que mi sexo estuviese en ellas. Jugaba con él,
metía sus dedos…yo estaba enloquecida con todo lo que me hacía. De repente, me asió con la cintura y me encajó en su sexo sin más contemplaciones. Grité con fuerza porque estaba tremendamente erecto y sentí como se clavaba en lo mas hondo de mi ser. Sentada sobre él y con mis pies apoyados en la moto empecé a subir y bajar. A restregar mis pechos sobre su cara, a jadear, a buscar su lengua para morderla, sin dejar de moverme. En esas subidas y bajadas, su dedo se metió en mi culo….aquello terminó por hacerme morir. Le avisé que llegaba mi orgasmo…”me voy a correr”…”correte, vamos, voy contigo, venga un poco más”…y llegaron. Vaya que si llegaron, que gemidos de salvajes…fluidos por todas partes…besos sin freno. Nuestros pulsos volvieron a la normalidad después de un rato abrazados y extenuados. Nuestro delirio fue perturbado por una luz y una voz que nos dijo: GUARDIA CIVIL…su DNI por favor…(No se como lo hacen, pero parecen los fantasmas jode polvos).
Me senté delante de él a horcajadas sobre sus caderas. Nos mirábamos y él se lanzó a mi boca entreabierta que lo deseaba. Mientras nuestras lenguas jugaban, íbamos quitándonos la ropa. Nuestros ojos recorrían nuestros cuerpos y aumentaba el deseo.
Su moto quedó impregnada de mi humedad. Su sexo pedía ser poseído.
Lamía mi cuello, chupaba mis pezones erectos…yo agarraba su sexo y lo masturbaba. Me tumbó sobre el manillar, y mientras mi cabeza miraba las estrellas, él con su lengua, conseguí que mi sexo estuviese en ellas. Jugaba con él,
